Historia de Vilamoura

Vilamoura Historia. La presencia humana en Vilamoura nos remonta a la Edad de bronce tal y como lo atestiguan las tumbas descubiertas en la zona conocida como viñedo Casao. Sin embargo, la historia de esta zona portuguesa está íntimamente ligada a la presencia de Roma que certifican las ruinas de una villa romana del siglo III en el Cerro da Vila. Allí, el museo arqueológico muestra mosaicos de la época y “ceteiras” (depósitos de pescado salado) que certifican la intensa actividad pesquera que allí se desarrolló. El recinto histórico abre diariamente al público sus puertas de las diez de la mañana a la una del mediodía.
En el siglo VIII se registra la conquista musulmana que se prolonga hasta la reconquista cristiana en 1249. El rey Alfonso III libera la zona tras arrebatar a los “moros” el castillo de Loule. Toda la región es integrada en la Corona portuguesa en 1266. El castillo de Salir contiene una de las pocas fortificaciones moras que quedan en pie y es un excelente lugar desde el que admirar las vistas de las montañas y del paisaje que se extiende abajo.
Cuando Portugal entró en el llamado periodo de los descubrimientos y expansión marítima, Vilamoura, como parte de la región del Algarve, experimentó un ciclo de crecimiento económico gracias al resurgimiento de la actividad comercial y naval. Después de que la zona fue prácticamente devastada por el terremoto de 1755, el siglo XIX trajo una evolución en el transporte con la construcción de la línea férrea que llegó al Algarve en 1887. La población comenzó a sufrir un profundo cambio en su modo de vivir.
Ha sido hasta bien entrado el siglo XX cuando el Gobierno central luso comenzó a apoyar la construcción y modernización de vías de comunicación. Esa decisión influyó en que comenzara a acelerarse la construcción turística que impulso el empresario y banquero Cupertino de Miranda. Su visión ha convertido a Vilamoura en uno de los mejores centros turísticos de Europa.
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